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EcoEsperanza: Caminos hacia el futuro

¡Ayudamos a jóvenes a salir del círculo vicioso de pobreza, violencia y drogas!

 

El fondo del proyecto

El país Nicaragua está colocado justo en la ruta principal del narcocontrabando de América Central. Debido al desempleo alto, la falta de perspectivas para el futuro, las malas posibilidades de formación y la violencia dentro de familias, muchos niños y adolescentes intentan buscar sus propios caminos para salir de esa espiral de violencia; muchas veces drogas parecen ser una solución. Algunos abandonan sus casas para mudarse a las ciudades grandes donde viven en la calle y se juntan con otros jóvenes que también han sufrido bajo un pasado terrible.
Pero les falta apoyo y experiencia y así muchos van por mal camino. Para olvidar para un instante sus recuerdos y su lucha diaria determinada por la violencia, pobreza y falta de perspectivas, toman alcohol y drogas duras pero sobre todo esnifan pegamento. Especialmente el pegamento les vuelve adictos de manera rápida y permanente. Una vez adictos, es casi imposible para los afectados parar el consumo de la droga sin ayuda ajena.

Dentro de las pandillas es normal pegarse diariamente el “Kick” y buscar el dinero para la droga. De esa manera los jóvenes se refuerzan mutuamente en su propia realidad – conscientemente o inconscientemente. Para conseguir el dinero para ello, muchas veces hay que tomar medidas peligrosas o criminales. Detenido en ese mundo donde la violencia y la falta de cariño humano son determinantes, el futuro es muy oscuro. Lamentablemente solo hay pocos proyectos sociales en Nicaragua que logran ganar la confianza de los niños y adolescentes afectados ofreciéndoles al mismo momento un escenario de salida y concretas posibilidades de desarrollo.

 

Objetivo del proyecto

El Centro Jesús Amigo es un proyecto eclesiástico muy conocido también más allá de las fronteras del país. Llevamos ya mucho tiempo colaborando con esa institución arraigada en Granada que nos ha pedido apoyo concreto en uno de sus proyectos planeados.
Se trata de hacerles posibles a los jóvenes un trabajo con ingreso acompañado por pedagogos sociales. El requisito del programa es que los jóvenes selectos comprobablemente no hayan tomado drogas desde hace meses y se encuentren en el tratamiento terapéutico-pedagógico.
Nueve escuelas ya ofrecieron su apoyo y confirmaron que tenemos permiso para colocar en su terreno escolar contenedores de materiales reciclados con el objetivo de coleccionar botellas de plástico. Los contenedores deben ser económicos, estables y estéticos aparte de ser hechos de materiales locales. Los alumnos y profesores deben usarlos para coleccionar sus botellas de plástico que luego serán recogidas por los jóvenes del proyecto que los llevan a un centro de recogida. Plástico es una materia prima valiosa y hay clientes para ello. A través de la venta del plástico los jóvenes no solo ganan dinero, sino también ejercen una ocupación con sentido que aparte de ayudarles a salir del mundo de las drogas, les posibilita la adquisición de capacidades mercantiles y artesanales. Además hacen de ejemplo para los demás.